LOUIS JOSEPH LEBRET - Biografía

Nació en el pueblo “Le Minihic Sur Rance” en Bretaña en 1897, en el seno de una familia ligada al mar.

Aprendió y apropio las costumbres de su gente campesina y marina.

Entró a la carrera naval como cadete y participó activamente durante la primera guerra mundial, luego de la cual regreso a la Escuela Naval para realizar sus estudios superiores.

Siendo primer Oficial de Barco y Caballero de la Legión de Honor, tomó la decisión de entrar en la Orden Dominicana.

En holanda adelantó estudios filosóficos y teológicos; ahí fue influenciado por dos de sus maestros: Padre Augur que lo introdujo en la teología de San Pablo y las obras de Santo Tomás de Aquino; y Padre Serlillanges, filósofo brillante y profundamente religioso quien lo introdujo en la corriente del pensamiento moderno.

Su débil salud le impidió terminar su último año de teología y fue enviado a St. Malo un pueblo pequeño de pescadores en la costa de Bretaña. Allí observó el bajo nivel de calidad de vida de sus habitantes y orientó su vida al trabajo por esa causa.

Colaboró en la fundación de una asociación que buscaba fortalecer espiritualmente a la gente pescadora y sencilla.

Posteriormente buscó un camino que le permitiera atacar el problemas desde sus raíces y se dedicó a la investigación en las costas francesas, luego en toda Europa y en el Mediterráneo.

Buscó conexiones entre las organizaciones locales de las empresas pesqueras y los esfuerzos internacionales de las grandes firmas que monopolizaban los mejores lugares de pesca, y entre la vulnerabilidad de los pequeños pescadores y las grandes estructuras del mercado que no podían controlar.

Aunque sus análisis desembocaron en nuevas legislaciones para el sector pesquero, siempre centró sus intereses principalmente en la gente mas afectada, los pescadores.

Dedujo que la solución a los problemas estaba en crear una "economía humana" es decir: una economía para servicio de la humanidad basada en las necesidades genuinas de todos, más que en las ganancias y excesivas ventajas para algunos.

En Marsella en terrenos que pertenecían a la Orden de los Dominicos, funda en 1942 un Centro ("Economía y Humanismo") para buscar respuestas a los problemas sociales, Allí se formaban equipos de trabajadores sobre la economía humana.

En 1929 invitado al Brasil por la Universidad de Sociología y Política de San Pablo para dar una serie de charlas sobre la "economía humana", viaja por el país y otras partes de América Latina viendo la extrema pobreza de la mayoría de la gente, una pobreza que le dio la impresión de que el pobre más pobre de Francia era rico.

Ocupó muchos años de su vida en la observación, el análisis de los datos, la investigación de las causas, y el asesoramiento de las necesidades, haciendo programas y proyectos, entrenando a personas comprometidas y calificadas para la movilización de los lugares de poder de decisión.

Sus investigaciones lo llevaron a Vietnam, Dahomey, Senegal, Ruanda y Líbano.

Convencido de que el verdadero desarrollo se basa en el protagonismo del mismo pueblo, sobre sus propias vidas, entendió que el progreso se puede orquestar con el mismo mecanismo del intercambio internacional, razón por la cual comenzó a trabajar con dos grandes instituciones que para él fueron capaces de realizar cambios en el mundo, la Organización de las Naciones Unidas (O.N.U.) y la Iglesia. La O.N.U. era un lugar estratégico donde los líderes mundiales podían ser influenciados para ver las verdaderas necesidades y los problemas reales de la humanidad.

El Vaticano nombró al P. Lebret como su representante en algunas conferencias de la O.N.U., tuvo mucha influencia en la Conferencia de Comercio y Desarrollo (Ginebra - 1964) en la que habló proféticamente.

La otra institución que para él era estratégica y por la que el cambio mundial podía ser realizado, era la Iglesia. Para este fin trabajó con el Secretariado de la Conferencia Episcopal Francesa, influyendo sobre muchas personas que tendrán luego un rol muy importante en el Vaticano II. Trabajó también con las Conferencias Episcopales de América Latina, Africa, y Vietnam. El era un amigo de confianza de Juan XXIII, que visitó su Centro de "Economía y Humanismo" cuando era Mons. Roncalli, Nuncio Apostólico de Francia.

Se pueden encontrar sus ideas sobre el desarrollo en la Encíclica de Juan XXIII, "Mater et Magistra". Lebret también participó activamente y con gran pasión en la redacción del documento Gaudium et Spes, la Constitución, Pastoral de la Iglesia en el mundo moderno. Trabajó de 2 maneras: desafiando personalmente a los miembros del Concilio y distribuyéndoles textos relevantes sobre la pobreza en las fuentes patrísticas.

Su influencia sobre la enseñanza de la Iglesia se ve más claramente en la encíclica "Populorum Progressio", del Papa Pablo VI, sobre el desarrollo Cuando finalmente se publica la Encíclica en 1967, informaron públicamente que L. J. Lebret fue uno de sus mayores promotores, y el mismo Papa presentó la Encíclica como tributo a su memoria. Lebret también colaboró en la fundación de algunas comisiones en Roma. especialmente ayudó a un grupo de trabajo que tenía que prepararla nueva organización de la Comisión Pontificia de Justicia y Paz, pedida por el mismo Concilio.

El P. Lebret falleció en 1966 a la edad de 69 años. Sus últimas palabras dichas a las enfermeras que cuidaron de él fueron: "¡Qué linda es la vida! Uno tiene que lanzarse en la vida. recibir muchos golpes por los demás y asi mostrarle al Señor que ya entendió". (texto adaptado de “Un Profeta para nuestro Tiempo” de la Hna. Mary O'Driscoll O.P. CODALC - Confederación de Dominicas de América Latina y el Caribe. http://www.op.org/codal/lebret.htm)

 

 

 

El padre Lebret no se interesó solamente en categorías teóricas: sistemas, políticas o leyes; su principal preocupación era la gente