RESEÑA HISTORICA
A comienzos de 1970, bajo el impulso de su restaurador, el padre Luis J. Torres Gómez, O.P., se gesta y toma forma la idea de abrir el Programa de Contaduría Pública; idea que fue rápidamente concretada y es así como en diciembre del mismo año el Consejo Superior de la Universidad, acuerda aprobar la nueva unidad académica y agilizar los trámites para su funcionamiento.
El 8 de febrero de 1971 se elevó oficialmente la petición ante el ICFES para iniciar el Programa. La respuesta positiva de esta institución permitió dar comienzo exitoso a la naciente Facultad con 50 Estudiantes matriculados en jornada diurna y 51 en jornada nocturna.
A finales de 1971 se practica la primera visita de evaluación al Programa por parte del ICFES, con resultados satisfactorios.
En 1975 se recibe la autorización para otorgar el título de “Contador Público” según el acuerdo 226, y el 17 de diciembre de 1976 se gradúa la primera promoción.
Las personas inicialmente responsables de la orientación y dirección del Programa fueron el Dr. Saúl Ordóñez Cajiao (Q.E.P.D) como Decano de Estudios, el Dr. Rafael Bernal Bernal como Decano de Administración y actuó como primera secretaria la señora Isabel Angulo.
El primer Consejo de la Facultad lo conformaron los Decanos Académico y de Administración ya mencionados, más los doctores Hernando Rodríguez Salazar y Vicente Pérez Silva, en representación del profesorado, y Jaime Ronderos Tobón, como representante del Rector.
A partir de ese momento la Facultad ha experimentado cambios en su estructura y en su dinámica que han conducido al establecimiento de nuevas políticas y al desarrollo de las funciones sustantivas de la Universidad, lo cual se ve reflejado en distintos hechos que han marcado la evolución del Programa como es el caso del diseño y presentación del Reglamento de la Facultad en septiembre de 1992, el reconocimiento y exaltación a la labor realizada, por parte del Ministerio de Educación Nacional otorgándole Medalla Simón Bolívar, en el año 1996, la obtención de la Acreditación de alta calidad, en el año 2002 y la obtención de la “Orden a la Educación Superior y a la Fe Pública Luis López de Mesa” en el año 2004, otorgada por el Ministerio de Educación Nacional
El logro de la Acreditación de Alta Calidad se hizo posible en desarrollo de la política institucional de mejoramiento, a partir de 1996.. Dicho proceso implicó la autoevaluación del Programa, inicialmente con la conformación en 1998 de un equipo que, en principio, intervino en lo relacionado con investigación, publicaciones, gestión académica y portafolio de servicios.
En junio de 2001, la Facultad radicó el informe ejecutivo de autoevaluación ante el Consejo Nacional de Acreditación. Con fundamento en el Informe de Visita de Pares Académicos, el Ministerio de Educación Nacional mediante Resolución No 3021 del 23 de diciembre de 2002 reconoció la solicitud de acreditación voluntaria, siendo acreditado el Programa por cuatro (4) años.
El informe de acreditación presentado por los pares externos, previa evaluación de los factores destacó, entre otras, las siguientes fortalezas del Programa:
- Factores institucionales, los cuales permiten que los procesos de autorregulación y autoevaluación se lleven a cabo de forma adecuada y orientados hacia la política de alta calidad. Lo cual incluye tanto procesos administrativos como recursos físicos.
- Buen grado de satisfacción en el profesorado con el Estatuto Docente que enfatiza en la información y en la producción intelectual, y por contar con estímulos como bonos para consumo, becas, auxilios especiales para el estudio de sus hijos y reconocimiento a la excelencia.
- Recursos educativos suficientes y pertinentes, en especial material bibliográfico y medios audiovisuales.
- Sistema de bienestar universitario, en cuanto a infraestructura como a estructura administrativa.
- Haber desarrollado la formación de profesionales competentes, con alto sentido ético y sentido de pertenencia hacia el programa.
- Excelente infraestructura.
- Cultura de planeación a largo plazo.
- Coherencia entre la misión, el PEI y el perfil del egresado, distinguido por su comportamiento ético y su sensibilidad social.
- Sentido de pertenencia y liderazgo de sus egresados, así como la receptividad que sobre ellos se nota en el sector empresarial y las firmas de auditoría.
- Larga trayectoria de sus profesores de tiempo completo.
- Experiencia administrativa de los directivos universitarios, combinada con una equilibrada proporción de relevo generacional.
- Actitud crítica y proactiva frente a las dificultades que deben superar.
- Gran arraigo en su historia, tradición y carácter confesional.